Mis novelas

Mis novelas pueden tener la intención de configurar lo abstracto; pues mi método de escritura está emparentado directamente con una búsqueda hacia lo desconocido para emerger, en esa inmersión oscura, con algo luminoso pero no claro y diáfano como una narración objetiva sino un relato difícil de catalogar que tiene que funcionar poéticamente con ingredientes de la realidad para seguir preguntándome por alguna idea que me inquieta. Por tanto, mis novelas deben inquietar más que agradar a los lectores pues si éstos sólo buscan pasar el rato no me interesan en absoluto. Entretener, requisito imprescindible de la novela, no quiere decir ser condescendiente con lo que se quiere leer sino sorprender de la misma manera que yo me he sorprendido como escritor. Yo hago cosas, novelas, como diría el filósofo Adorno, de las que no sé lo que son. Producir lo ciego, no racionalizar lo ciego, sino producirlo estéticamente. El artista, el literato, no sabe o no conoce de antemano el resultado preciso de su acción y su obra, aunque parta de un proyecto y una técnica que requieren de indudable elaboración consciente. No hay que disolver el enigma.

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