El diario El Mundo asiste al coloquio que tuvo lugar en Getafe Negro

Noir español y hermoso

CULTURA

Literatura

JAVIER MEMBA
 

En las once ediciones que Getafe Negro lleva acercando a los lectores a sus autores favoritos, la mayor parte de los novelistas españoles más celebrados de nuestro tiempo han tenido ocasión de pasar por alguno de sus encuentros. Ray Loriga era uno de los pocos que aún quedaba por venir y lo hizo ayer, acompañando a Eduardo Iglesias, para la presentación de El vuelo de los charcos (Trama Editorial), la última entrega de éste último. Se trata de un relato apocalíptico, integrado por varias narraciones independientes, entre las que destacan varias secuencias para un cortometraje en torno a un dry Martini. Dichas secuencias, tocan de lleno al cine negro clásico, el de los años 40. Loriga puntualiza y cita “al Alphabville de Godard, porque constituye un experimento futurista e icónico”.

Bien es cierto que la obra de Loriga –Tokio ya no nos quiere (1999), Trífero (2000), Rendición (2017)-, entre otros títulos, sólo toca el género policiaco muy tangencialmente. Como también es el caso de Eduardo Iglesias. Por Las rutas de los viajeros (1996), Tormenta seca (2001) o Los elegidos (2014), algunas de las ficciones que ha ido publicando a lo largo de los últimos treinta años, lo sitúan más cerca de la novela experimental que del relato criminal propiamente dicho. William S. Burroughs, antes que Raymond Chandler, es un autor de referencia tanto para Loriga como para Iglesias. El Burroughs “El almuerzo desnudo, Nova Express… En fin, todas esas búsquedas de Interzona tocan muy de cerca a la novela negra. Y no digamos Las últimas palabras de Dutch Schultz“. En efecto, era esta última una historia que evocaba en su agonía el gánster que le daba título. Su evocación no era otra que la del tiroteo en que la policía le había dejado en trance de muerte. Un noir meridiano. Y naturalmente el francés Boris Vian, otra de las referencias de Loriga e Iglesias, el de La espuma de los días (1946) y aquel Vian que ese mismo año publicó con el seudónimo de Vernon Sullivan Escupiré sobre vuestra tumba.

Sostiene Lorenzo Silva que la novela negra es el género sobre el que pivota la práctica totalidad de la producción editorial española en este momento. De ahí que sus límites sean difusos, llegando a lindar incluso con lo poético. Al hilo de la presentación de El vuelo de los charcos, Loriga e Iglesias se reunieron ayer para hablar de la vertiente más experimental del género. Para Loriga, Iglesias es como “un tamborilero que avanza solo, alentando a un ejército ya derrotado” y su propuesta es un noir hermoso y castellano”.